El estrés está asociado a un conjunto de experiencias y cambios tan amplio que puede dificultar su cuantificación e incluso su identificación e incluso su identificación. Cada periodo de la vida – infancia, adolescencia, edad adulta, madurez y vejez, conlleva unas vivencias y unas circunstancias específicas. Algunas de ellas reportan gozo y felicidad; otras resultan traumáticas y otras es una dosis de ambas. En pocas palabras todas las experiencias de la vida pueden generar estrés, según los asuma el individuo. Existen diferentes tipos de estrés
Estrés Agudo
Se produce cuando una persona experimenta una sensación de peligro inminente. Teniendo en cuenta que las amenazas son percibidas en primer lugar por la mente, en instantes después el cuerpo reacciona: el ritmo cardíaco se acelera, aumenta la sudoración y se desencadena otros signos fisiológicos. Desde el punto de vista psicológico, es habitual sentir miedo o angustia.
Estrés Crónico
Se prolonga durante un largo tiempo, puede aparecer como resultado de la concatenación de diversos acontecimientos estresantes, como la presentación regular de trabajos o situaciones que no se resuelven, como el cuidado de un pariente enfermo.
Esto puede generar dolores de cabeza, palpitaciones, dolores estomacales o dolor de pecho.
Estrés anticipatorio
Puede ser tanto como de agudo como crónico, las personas que sufren de este tipo de estrés, pueden presenciar cualquier síntoma emocional. La principal característica distintiva de este tipo de estrés es que el individuo aún no se encuentra en una situación estresante.
Si sufres de algún tipo de estrés te recomendamos que tomes un momento para reflexionar y tomar las cosas con calma.
Redacción ZigmaZ



