Ocho días bajo escombros: el milagroso rescate de Hernán Gil

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Cuando el reloj marcaba ocho días desde el devastador terremoto del 24 de junio, pocos imaginaban que entre los restos de concreto aún podía escucharse una señal de vida.

Sin embargo, contra todo pronóstico, la historia de Hernán Gil, un guardia de seguridad, se convirtió en uno de los relatos más conmovedores surgidos tras la tragedia que estremeció a Venezuela saliendo de los escombros del Centro Comercial Galerías Playa Grande, ubicado en Catia La Mar.

Su rescate no solo representa un logro para los equipos de emergencia que trabajaron sin descanso desde el primer día, sino también un recordatorio de que, incluso en medio del desastre, la esperanza puede abrirse paso entre los escombros.

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Desde las primeras horas posteriores al terremoto, brigadas de Protección Civil, bomberos, organismos de seguridad, voluntarios y especialistas en rescate urbano iniciaron una carrera contrarreloj para localizar sobrevivientes en las zonas más golpeadas.

Fue precisamente esa perseverancia la que permitió localizar a Hernán Gil, quien permaneció atrapado durante ocho días en un reducido espacio que terminó convirtiéndose en un inesperado refugio frente al colapso de la estructura.

El momento que conmovió al país

Las imágenes difundidas por medios nacionales e internacionales muestran el instante en que los equipos de rescate lograron establecer contacto con Gil en horas de la mañana de este jueves 2 de julio.

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Tras confirmar que seguía con vida, comenzó una compleja operación para liberar cuidadosamente los bloques de concreto que lo rodeaban, evitando cualquier movimiento que pudiera comprometer su estabilidad o provocar un nuevo derrumbe.

Cada maniobra fue ejecutada con precisión por especialistas en estructuras colapsadas, mientras médicos y paramédicos permanecían preparados para atenderlo en cuanto pudiera ser extraído.

El rescate fue seguido con expectativa por familiares, voluntarios y decenas de personas que permanecían en las inmediaciones del lugar.

Cuando finalmente Hernán fue sacado entre aplausos y muestras de emoción, el silencio que durante días había acompañado las labores de búsqueda dio paso a lágrimas, abrazos y un sentimiento colectivo de alivio.

«Este rescate representa el compromiso, la preparación y la entrega de los voluntarios. Fue un esfuerzo quirúrgico para garantizar que Hernán saliera sano y salvo»,destacó Luis Manuel Farías, presidente de la Cruz Roja Venezolana.

Por otra parte hubo varios testimonios de los rescatistas:

«Lo encontramos en el día 5. Con el equipo de rescate pudimos buscar en dónde estaba ubicado. Realizamos un túnel. Y una vez que tomamos contacto con él pudimos meter una sonda con una cámara, para ver en qué condiciones estaba la víctima (…) y a través de esta cámara pudimos canalizar una manguera que nos permitió garantizar la hidratación de él», le explicó a la BBC el rescatista chileno Vincenzo Borgna.

«Estábamos retirando y cortando unas losas cuando nos avisaron que parecía haber alguien con vida (…) bajamos al sótano y uno de nuestros compañeros, tras llamar y escuchar, detectó que efectivamente alguien estaba respondiendo», expresó Wagner Leiva, jefe de respuesta a emergencias de la Cruz Roja costarricense.

Sobrevivir contra todo pronóstico

Especialistas en medicina de emergencias explican que la supervivencia prolongada bajo los escombros depende de múltiples factores.

«Lo bueno es que tuvo muy buena tolerancia. Pudimos hacer una reanimación muy agresiva con 11 litros en menos de 72 horas», destacó Borgna.

La existencia de bolsas de aire, el acceso limitado a humedad, la posición del cuerpo al momento del colapso y la ausencia de lesiones fatales pueden convertirse en elementos determinantes para mantener con vida a una persona durante varios días.

Aunque cada caso es diferente, rescates ocurridos en distintos países han demostrado que la denominada «regla de las primeras 72 horas» no representa un límite absoluto.

Terremotos registrados en Turquía, Japón, México, Haití e Italia han dejado ejemplos de sobrevivientes localizados incluso después de una semana, gracias a condiciones excepcionales y al trabajo ininterrumpido de los rescatistas.

La historia de Hernán Gil pasa ahora a formar parte de esos casos que desafían las estadísticas.

Especialistas que participaron en el rescate Hernán Gil
Especialistas que participaron en el rescate Hernán Gil. Crédito de imagen: Cruz Roja

El trabajo silencioso de los rescatistas

La operación demoró unas 114 horas, ya que el domingo 28 de junio se descubrió que permanecía con vida. Hernán pasó casi 170 horas entre los escombros y fue capaz de comunicarse el miércoles 2 de julio.

Entre las labores incluyeron inspecciones estructurales permanentes, utilización de equipos especializados para detectar sonidos y movimientos, remoción manual de escombros y coordinación entre diferentes organismos nacionales e internacionales.

Gil se encontraba en una pequeña caseta de hormigón, situada en el sótano del estacionamiento del Centro Comercial al momento de los dos terremotos, sin embargo, ese pequeño espacio lo protegió. «Funcionó como sarcófago. Pudo permanecer estos primeros días hasta que llegamos», relató Ezequiel Gallardo, oficial de enlace de los bomberos de Chile que participó en el rescate, a BBC Mundo.

Cada decisión debía tomarse con extrema cautela ya que la estructura estaba parcialmente colapsada, un movimiento inadecuado puede provocar nuevos desprendimientos y poner en riesgo tanto a las víctimas atrapadas como al personal de rescate.

Por ello, las operaciones avanzaron lentamente, priorizando siempre la seguridad y la preservación de cualquier posibilidad de encontrar sobrevivientes.

A continuación un video del rescate de Gil por Noticias Caracol:

La recuperación apenas comienza

Tras ser rescatado, Hernán Gil fue trasladado al Hospital de Clínicas Caracas, en la urbanización San Bernardino, en Caracas para recibir atención médica especializada según informó El Estímulo.

Aunque los detalles sobre su evolución clínica continúan siendo evaluados por el equipo médico, especialistas destacan que quienes sobreviven largos períodos atrapados bajo estructuras colapsadas requieren un seguimiento integral para tratar posibles lesiones musculares, deshidratación, alteraciones renales y otras complicaciones derivadas del denominado síndrome de aplastamiento.

Además de la recuperación física, este tipo de experiencias suele requerir acompañamiento psicológico tanto para la persona rescatada como para sus familiares, debido al fuerte impacto emocional que implica sobrevivir a una situación de tal magnitud.

Su rescate demuestra la importancia del trabajo coordinado entre organismos de emergencia, voluntarios, personal médico y especialistas en búsqueda y rescate urbano, quienes durante días mantuvieron intacta la determinación de encontrar sobrevivientes.

Redacción Zigmaz

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