La ciudad de Cúcuta fue escenario de una noche inolvidable para la música latina, luego de que J Balvin ofreciera un multitudinario concierto que reunió a más de 30 mil asistentes, consolidándose como uno de los eventos más importantes del año en la frontera colombo-venezolana.
Uno de los momentos más destacados de la velada fue la aparición del rapero venezolano Akapellah, quien subió al escenario como invitado especial, desatando la euforia del público. La colaboración entre ambos artistas no solo encendió a los fanáticos, sino que también simbolizó un puente cultural entre Venezuela y Colombia, dos países históricamente unidos por la música y la migración.
Durante su participación, Akapellah demostró por qué es una de las figuras más influyentes del rap venezolano, conectando con una audiencia diversa que coreó sus letras y celebró su presencia junto al reguetonero colombiano. El encuentro entre ambos artistas fue recibido como un gesto de hermandad que trascendió lo musical.
El concierto, que marcó un récord de asistencia en la ciudad, también contó con la participación de otros invitados como Pipe Calderón, Totoy el Frío, Fuego, Khriz (del dúo Khriz y Ángel), Lyanno, R.K.M, Big Yamo, quienes aportaron variedad y energía al espectáculo.
Un concierto para la historia
J Balvin, por su parte, ofreció un recorrido por sus éxitos más conocidos, acompañado de una producción de alto nivel que incluyó efectos visuales, luces y una puesta en escena que mantuvo a los asistentes de pie durante toda la noche.
@betaslacria07AKAPELLAH representando en el concierto de JBalvin en Cúcuta! #akapellah #jbalvin #colombia #venezuela #cucuta
Según reseña el diario La Opinión.co este evento superó registros anteriores en la ciudad colombiana con 30 mil espectadores. En el pasado Vicente Fernández había llegado a 26 mil y Silvestre Dangond a 23 mil asistentes.
Este evento no solo reafirma el alcance global del artista colombiano, sino que también deja claro el impacto creciente de talentos venezolanos como Akapellah (@Akapellahh) en escenarios internacionales. La noche en Cúcuta quedará como un ejemplo del poder de la música para unir culturas, romper fronteras y crear momentos que trascienden generaciones.





