Cada 2 de febrero, millones de fieles alrededor del mundo celebran el Día de la Virgen de la Candelaria, una de las advocaciones marianas más antiguas y profundamente simbólicas del cristianismo. Su imagen, asociada a la luz, la protección y la esperanza, ha trascendido siglos, océanos y culturas, convirtiéndose en un punto de encuentro entre la fe cristiana y las tradiciones de los pueblos originarios, especialmente en América Latina y, de manera muy particular, en Venezuela.
La devoción a la Virgen de la Candelaria no solo tiene un fuerte contenido religioso, sino también histórico y cultural. Su origen se remonta a las Islas Canarias, específicamente a Tenerife, donde se produjo un hallazgo que marcaría para siempre la espiritualidad del archipiélago y que luego se expandiría hacia el continente americano con la llegada de los españoles.
El hallazgo de la Virgen por los guanches
La tradición más difundida sitúa el origen de la Virgen de la Candelaria hacia finales del siglo XIV, alrededor del año 1392, cuando dos guanches, aborígenes de Tenerife, encontraron una extraña y majestuosa imagen femenina en la costa de Chimisay, en el actual municipio de Güímar.
Según la leyenda, los dos pastores se toparon con la figura mientras cuidaban su ganado. Al intentar comunicarse con ella y no obtener respuesta, uno de ellos intentó agredirla con una piedra, quedando paralizado su brazo; el otro, al intentar atacarla con un cuchillo, resultó herido. Asustados, regresaron con su pueblo y relataron lo ocurrido. Posteriormente, tras ciertos rituales y la intervención del mencey (jefe tribal), comprendieron que aquella imagen poseía un carácter sagrado.
La estatua fue trasladada a una cueva (hoy conocida como la Cueva de San Blas) donde comenzó a recibir veneración. Con el tiempo, los guanches identificaron a la figura como Chaxiraxi, que en su lengua significaba “la que sostiene el cielo”, una diosa madre vinculada a la fertilidad y la protección. Tras la conquista y evangelización de Tenerife, la imagen fue reinterpretada dentro del cristianismo como la Virgen María, bajo la advocación de la Candelaria.
Otras versiones y simbolismo del hallazgo
Existen versiones alternativas que señalan que la imagen pudo haber sido traída por misioneros mallorquines o franciscanos antes de la conquista oficial, o incluso por navegantes europeos que la dejaron en la costa. Sin embargo, el relato del hallazgo por los guanches sigue siendo el más arraigado en la tradición popular y el que mejor explica la profunda conexión entre la Virgen y los pueblos originarios.
Este sincretismo cultural es uno de los elementos más poderosos de la Virgen de la Candelaria: una imagen que une lo indígena y lo cristiano, lo ancestral y lo europeo, convirtiéndose en símbolo de diálogo entre culturas.
¿Por qué se celebra el 2 de febrero?
La festividad del 2 de febrero tiene su origen en la liturgia cristiana y coincide con la Fiesta de la Presentación del Señor en el Templo, celebrada cuarenta días después de la Navidad. Según el Evangelio, María y José llevaron al niño Jesús al templo de Jerusalén, donde fue reconocido como “luz para alumbrar a las naciones”.
De allí nace la tradición de las candelas o velas benditas, que representan a Cristo como la luz del mundo y a María como portadora de esa luz. Por esta razón, la advocación recibe el nombre de Candelaria, y la fecha se asocia a la purificación, la esperanza y la renovación espiritual.
Expansión de la devoción por el mundo
Con la colonización española, la devoción a la Virgen de la Candelaria se expandió rápidamente por América Latina, encontrando un terreno fértil entre comunidades indígenas y mestizas que vieron en ella una figura cercana, protectora y maternal.
Actualmente, la Virgen de la Candelaria es patrona o figura central de devoción en países como España, México, Perú, Bolivia, Colombia, Chile y Venezuela, así como en diversas regiones del Caribe. En cada lugar, la celebración adquiere matices propios, mezclando procesiones católicas con elementos folclóricos, música, danzas y expresiones populares.
La Virgen de la Candelaria en Venezuela
En Venezuela, la devoción a la Virgen de la Candelaria es especialmente profunda y antigua. Su culto llegó durante la época colonial y se arraigó con fuerza en varias regiones del país, donde es considerada patrona de pueblos, parroquias y ciudades.
Uno de los epicentros más importantes de esta devoción se encuentra en el estado Anzoátegui, particularmente en Cantaura, donde cada 2 de febrero se realizan multitudinarias procesiones, misas solemnes, serenatas y actos culturales. También es muy venerada en Zaraza (Guárico), La Parroquia La Candelaria en Caracas, Táchira, Mérida y diversas zonas de oriente y los Andes venezolanos.
Según reseña el diario El Universal, esta fecha marca el cierre oficial del ciclo navideño en el calendario litúrgico popular venezolano, siendo el momento en que muchas familias realizan la tradicional «Paradura del Niño«. Durante este acto, se retira con cánticos y rezos la imagen del Niño Jesús del pesebre para marcar el inicio de un nuevo tiempo espiritual que precede a la Cuaresma.
En la ciudad de Caracas, la parroquia de La Candelaria es el epicentro de la celebración el cual recibe a feligreses de todas partes de la capital que acuden a encender sus velas.
En zonas como los Altos Mirandinos celebran un arraial anual a La Morenita en el Santuario de Fátima:
Santuario de Fátima celebrará Arraial por la Virgen de La Candelaria el 8 de febrero
Para muchos fieles venezolanos, la Virgen de la Candelaria es invocada como protectora del hogar, intercesora en momentos de dificultad y símbolo de luz en tiempos de crisis. No es casual que su imagen esté presente en hogares, comercios y templos, acompañada casi siempre por velas encendidas como signo de fe.
Tradiciones populares y promesas
En Venezuela, la celebración del Día de la Candelaria va más allá del acto religioso. Es una fecha marcada por promesas, agradecimientos y manifestaciones de fe popular. Muchas personas cumplen promesas caminando largas distancias, vistiendo hábitos, cargando velas gigantes o participando activamente en las procesiones.
Algunas regiones esta festividad se mezcla con música tradicional, danzas, comidas típicas y encuentros comunitarios, reforzando el sentido de identidad y pertenencia. La Virgen no es vista solo como una figura religiosa, sino como parte viva de la cultura y la historia local.
La Virgen de la luz y la esperanza
El simbolismo de la Virgen de la Candelaria adquiere un significado especial en tiempos difíciles. La luz que representa no es solo espiritual, sino también social y humana: la esperanza de un nuevo comienzo, la fe en medio de la oscuridad y la certeza de que la protección divina acompaña a los pueblos que no pierden la confianza.
En América Latina, donde la fe mariana ha sido históricamente un refugio frente a las adversidades, la Candelaria se mantiene como una madre cercana, una guía silenciosa y una presencia constante en la vida cotidiana de millones de personas.
A más de seis siglos de su aparición en las costas de Tenerife, la Virgen de la Candelaria sigue convocando multitudes y despertando devoción en distintas latitudes. Su historia, marcada por el encuentro entre culturas, su celebración ligada a la luz y su profunda presencia en países como Venezuela, la convierten en una de las advocaciones marianas más universales y significativas.
Cada 2 de febrero, las velas encendidas no solo iluminan templos y calles, sino también la memoria colectiva de pueblos que han encontrado en la Virgen de la Candelaria un símbolo de fe, identidad y esperanza compartida.
Oraciones a la Virgen de la Candelaria
A continuación te dejamos con una oración para los tiempos difíciles:
Queridísima Virgen de la Candelaria:
Nos reunimos junto a ti con humildad y esperanza
pues sabemos nos amas, nos escuchas y nos das luz
en todo momento y situación,
sobre todo cuando estamos agobiados por los problemas;
hoy llegamos ante tu Imagen llenos de ilusión
con nuestra fe y confianza puestas en ti Señora,
y te traemos nuestra devoción y nuestro cariño,
acéptalos amada Virgen Santísima,
y no nos dejes sufrir más, dulce Madre nuestra.
Déjanos contemplar tus virtudes
y enséñanos a imitarlas para que seamos mejores.
Que nos parezcamos a ti cada día más,
para agradar al Señor como tú lo hiciste
y vivamos así, en paz, amor y alegría
y lleguemos luego a compartir contigo
la dicha eterna de la Gloria Celestial.
Virgen Inmaculada de la Candelaria
apiádate, Señora, y danos tus bendiciones,
porque de cuantos en ti confían y esperan,
Tú eres el mejor puerto de salvación
y con tus maternales caricias
todos recibimos los tesoros de los Cielos.
Oh, María, nuestra esperanza
nuestro amparo y nuestro auxilio,
nuestro refugio, claridad y camino
nuestra madre atenta que nos guardas y guías,
te suplicamos una vez más seas nuestro consuelo,
nuestra bendita mediadora con el Señor
y nos ayudes a conseguir solución en nuestros problemas.
Oh Virgen Santísima de la Candelaria:
más que todas las criaturas bienaventuradas:
te rogamos que hoy tu alma esté con nosotros.
Líbranos, Señora, de todos los peligros,
aléjanos de enemigos, enfermedad y todo mal
y danos tu ayuda para salir de esta difícil situación
que hoy nos embarga el ánimo y nos hace padecer,
te suplicamos que nos alcances de tu Hijo amado,
Nuestro Señor Jesucristo,
remedio para salir con bien de estas dificultades:
(hacer ahora con mucha esperanza la petición)
Oh, Virgen de la Candelaria,
te damos gracias, Madre y Señora nuestra;
conscientes de nuestras debilidades acudimos a ti,
somos tus hijos y nos ponemos en tus manos.
Haz que con tu poderosa intercesión
sea concedido lo que solicitamos,
y no nos dejes sin tu amparo y maternal cuidado
para que nos eduques y logres hacer de nosotros
verdaderos hijos de Dios.
Amada Virgencita haz que también nosotros suspiremos
por tener a Cristo en nuestro corazón
y así tú puedas entregarlo a Dios.
Amén.
Puedes agregarle 7 Avemarías, un Padrenuestro y un Gloria, y hacer este proceso durante 3 días.
Oración extraída de: Cope
Segunda oración
Esta es una oración corta de protección:
Oh Virgen de la Candelaria, madre amorosa y protectora,
en este momento de necesidad, acudo a ti con fe y esperanza.
Te pido que ilumines mi camino y me brindes la fortaleza para
enfrentar los desafíos que se presentan en mi vida.
Que tu luz divina me guíe y me ayude a encontrar la paz en medio de la tormenta.
Amén
Oración extraída de: La Oración Católica
A continuación te dejamos con un video de YouTube del canal «Oraciones Católicas el Devocionario Virtual» si te gusta orar con un guía:
Redacción Zigmaz





