Consume y te consumirán: Finalidad y uso de los medios actuales

Diego Torres
By Diego Torres 10 Min Read

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Una de las facultades del hombre es la capacidad de interactuar, expresarse y comunicarse más allá de lo exigido de los instintos. Ergo, al incrementarse la capacidad tecnológica también se hizo más grande la forma de comunicarse. Pero… ¿Para qué son los medios de comunicación y para qué se usan?

Es necesario acotar que buscar una función a los medios es una tarea casi infinita, solamente en la televisión son bastantes los programas existentes y se tendría que analizar uno por uno. En Discovery Channel  aprendes con sus documentales, en Cartoon Network te ríes con  las comiquitas, y en The History Channel aprendes de teorías conspirativas disfrazadas de documentales científicos.

Y hay más. Todos los videojuegos son para entretener, sin embargo es posible ampliar sus funciones. Existen cantidad de videojuegos educativos, y no necesariamente didácticos. Si juegas un videojuego de guerra ambientado en un suceso histórico posiblemente aprendas de historia. También es posible hacer de la experiencia de jugar un deleite estético, la ambientación artística puede llegar  a ser apreciada si se le echa un ojo. El punto es que los productos culturales que se ven en los medios pueden tener funciones diferentes desde el motivo por el cual se hicieron hasta el motivo por el cual se utiliza. Depende del medio, depende del espectador.


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Es una encrucijada de usos tanto de quienes crean los programas como de quienes los consumen. Pero se debe recalcar una cosa: ninguna regla es fija. Todo camino es posible, y más hoy en día, cuando vivimos en la era digital. Hoy en día nuestra vida gira y depende de las comunicaciones ¿O acaso te imaginas la vida sin internet?

Por asombroso que te parezca la idea, en el pasado todo el mundo audiovisual que hoy impera en la sociedad era una fantasía. Pregúntales a tus abuelos si tienes dudas. Previo a la invención de la TV, toda actividad humana se transmitía por la palabra escrita u oral.

En el siglo XIX la humanidad entró en una nueva etapa de alfabetización masiva debido a que el papel aumentó su producción  y los libros se hicieron más rentables gracias a los avances tecnológicos de la revolución industrial. Imagínate ¿cómo sería tu vida si vivieras en esa época? Puede resultar poco creíble, pero antes se vivía sin internet, sin radio, sin reproductores, sin celulares, sin televisores, y sin nada. Es más, hace no demasiados siglos la inmensa mayoría de la humanidad era analfabeta, de modo que la palabra oral predominaba y todo conocimiento debía ser empírico (excepto si eras un privilegiado).

Hoy tenemos a ambas, acompañadas de tantas formas que nos brindan  entretenimiento,  noticias, opiniones,  y más. ¿Y eso nos hace más sabios a nosotros?



La mente no reacciona igual a cada estímulo

Se sabe que un televisor LED emite 100 imágenes por segundo,lo cual se traduce en 100 estímulos por segundo. Demasiada información para reaccionar a cada una, y si tomas en cuenta que entre el internet de tu PC, de tu celular, y las demás pantallas con las que convives, prácticamente recibes miles de estímulos diarios. Empieza a contar cuánta publicidad tiendes a ver en un solo día.

Conviene mencionar a un estudio publicado en el 2012 por la British Psychological Society (SBP) y efectuado por Nicole Martins y Kristen Harrison. El trabajo reveló que la TV influye de manera positiva en la autoestima de los niños blancos, negativa en los niños negros, y negativa en las niñas de ambos sexos, gracias a los estereotipos que aparecían en los programas sobre las mujeres y las personas de color. Da por pensar que quizás se es más influenciable al ver TV.

Hablando de otro estudio, científicos de  El Basque Center on Cognition, Brain and Language, de San Sebastián han determinado que la poesía contribuye al cerebro a pensar mejor, pues al parecer el cerebro tiene que esforzarse en imaginar las imágenes irreales que aparecen escritas en forma de recursos retóricos. El mismo estudio comenta que las representaciones imposibles que vemos en los medios audiovisuales no tienen el mismo efecto, porqué a pesar de ser igual de fantasiosas al verlas nuestros ojos no necesitan pensarlas.

Comparando ambos estudios se hace obvio que el esfuerzo mental que involucra el ver un vídeo es nulo si se le compara con el de cualquier lectura. Recibimos una lluvia de imágenes diarias que poco ayudan a nuestra mente. Mil imágenes no son más poderosas que unas palabras que nos reten intelectualmente.

Tantas frases que encuentras en los memes que rondan por la web. Mira todos los productos y servicios que ves en los anuncios. Echa una mirada y verás mucha propaganda política. Noticias falsas y noticias certeras. El mundo de hoy es netamente digital, nuestra mente está en los dispositivos, en lugar de verse representada en ellos.

En la actualidad los sentidos de muchas  personas se han limitado a los permitidos por las pantallas, ver y oír a gusto propio, sin necesidad de análisis ni comprensión, solo un continuo consumo de información  través del vidrio, gastándose las horas del día. Así la TV, el internet, y los medios  se convierten en un arma de idiotización masiva. ¿Cómo piensas analizar cada información que recibes, si la recibes con casi la misma frecuencia con la que respiras?

Mira la caricatura de MTV “Beavis and Butthead”. Notarás una paradoja bastante divertida entre su audiencia, su contenido, y su mensaje. El argumento gira en torno a dos adolescentes que sufren las consecuencias de pasar sus vidas viendo TV: obsesión con el sexo, incapacidad de razonar, falta de identidad, etc. ¿Ves  la ironía?

El cristal se hace un espejo para el espectador, el show más grotesco de la TV advierte las consecuencias de continuar en el sillón. La televisión atenta contra la televisión. Puede que lo haga mostrando desventuras que involucran altas dosis de violencia, estereotipos, infecciones, actos al borde de la muerte, y todo lo que involucra la vida al margen de la inteligencia, pero le brindan al espectador la posibilidad de sobrevivir. La crisis moral de ambos chicos es una parodia a la del espectador, que muchas veces no se da cuenta de que se ríe de una caricatura de él mismo.

Tu Smartphone, tu Ipad, tu laptop, tu televisor pueden definir los límites de tu mundo. Creo que los cabezones son prueba de ellos (aunque dudo que sean conscientes). Ludwig Wittgenstein decía que el lenguaje marca las fronteras de tu mundo, pues marca tu conocimiento. He ahí la importancia de no dejarse consumir por ese lenguaje. Se sabe mucho para no saber nada. La clave no es dejar de consumir, pues jamás se lograra eso viviendo en este siglo, la clave es concientizar sobre el contenido, ser selectivo y usarlo con madurez. La culpa de sus efectos no está en los malvados empresarios, está en el que se deja atrapar por la maldición.

Activa tu curiosidad. Investiga sobre lo que encuentras. Analiza lo que ves. Crea tu propia historia, rompe los límites de la postmodernidad. Trata de aumentar tus capacidades, después de todo, jamás escaparás de la crónica sobrecarga de información que amamanta al pensamiento de la época actual. Descubre el sabor de cada sorbo de leche que puedas observar. Sé consciente de qué consumes, porqué y para qué lo consumes. La otra opción es que viajes en el tiempo.

Puede  ser que el 100% del contenido multimedia sea estúpido, como también puede que no. Podrán ser unos desalmados los responsables de las industrias culturales, o podrán ser simples trabajadores. Puedes elegir ver porno todo el día o ver documentales sobre la civilización Inca. Se supone que tú manejas tus aparatos, no ellos a ti. El arma de idiotización masiva actual no es como la que borro a las ciudades japonesas del mapa, está toca la puerta de tu vida, y si quieres la puedes dejar pasar.

Los libros, la vida cotidiana, la reflexión, todo puede usarse para aprender. Viejas generaciones aprendieron así.  ¿Por qué limitar tu mundo de esa forma? Te lo advierto: Consume y te consumirán.

 

 Diego Alejandro Torres/Redacción ZigmaZ

 

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